23 de febrero de 2011

Hola desde la uni. Me sorprendo a mí misma sabiendo que escribo en mi rato libre después de comer y que no es en clase mientras pincho en unos links y busco en bases de datos cual diccionario vulgar. Jo, vaya clases de verdad. Es genial preguntarle a la profe «oye, que nos tenemos que ir, ¿dirás algo interesante en lo que queda de clase?» y que te respondan un rotundo «no» jajajaja.

En fin, no quería hablar de cositas de la uni, me apetece escribir lo que sea, estoy contenta, estoy bien, me siento muy bien desde que he recuperado mi vida, en contraste a lo que contaba del Erasmus.

Resulta que estaba de camino en el tren y me puse a imaginar y en estas que pensé que hay gente que es mejor no encontrarse por la calle. No porque caigan mal ni nada, sino todo lo contrario. A los mejores amigos y gente que vemos con relativa frecuencia casi es mejor no encontrárselos de casualidad. Queda raro, es como…


- Oye a ver si nos tomamos algo.

- Ya, si lo hacemos todos los findes.

Luego ya se retomará la conversación normal, pero al principio, al menos a mí, me resulta rarillo. Estoy acostumbrada a pararme con quien no tengo tanta relación y veo de higos a brevas, con quien prometer un hipotético batido y preguntar por algo evidente de su vida (¿qué tal el trabajo / la universidad / la pareja…?).

Un resumen bastante escueto de situaciones que me parecen curiosas y graciosas. La entrada exprés ha terminado.
Hala, pasad un buen día y que no os coman las chinches.

15 de enero de 2011

¿Me ayudas?

No quiero olvidarme de lo que siento ahora. Sé que cuando estoy en casa, a veces siento que mi madre no se comporta como una madre, sé que a veces me puedo quejar de los oídos de mis amigas o quizás de que no he podido pasar suficiente tiempo con mi novio. Quiero recordar estos momentos siempre. Estos momentos en los que mi madre me parece la más dulce y acogedora del mundo. En los que mis hermanos son los más buenos del mundo, uno dándome calor, preocupándose y compartiendo sus cosas conmigo; el otro, siendo valiente labrándose su futuro y haciéndome reír con nuestras tonterías, con todas las cosas que descubre y le gusta enseñarme. En los que mis amigas me parecen con las que tener las charlas más divertidas y compartir todo lo femenino que tenemos. En los que mis amigos son los que más vitalidad me dan y menos me dejan quejarme. En los que mi novio me parece el chico más perfecto del mundo y daría lo que fuera por estar media hora junto a él, aunque él estuviera con gripe y yo le diera un masaje en la cabecita para intentar que se le pase, aunque yo estuviera mala y él fuera a las 7 de la mañana a buscarme infusiones al carrefour en un país extranjero y me diera mimitos mientras yo le aparto porque tengo que toser.

Aunque los dos estuviéramos enfermos, moqueando, con los ojos llorosos y fiebre e intentando adivinar el rosco de Pasapalabra.

Quiero recordar esto, que no se me olvide qué es lo que quiero en mi vida. Aunque lo tenga cada día. Aunque me siga quejando de cositas (será – casi – inevitable).
¿Me ayudas?

13 de enero de 2011

Fin del Erasmus.

¿Sabéis? Hace años me parecía imposible tener esta sensación de alegría por saber que en nada vienen unos amiguitos a verme y que en cuanto eso termine, volveré a mi pueblo con toque de ciudad de siempre. Después de dos meses más o menos intensos de conocer gente, adaptarse al nuevo sistema, apuntarse a asociaciones y deportes y aprender francés en cada ocasión permitida… Me he dado cuenta de que ya me basta con mi rutina habitual como para crear otra en un país distinto. Una rutina que ni siquiera puede tener el valor principal de la rutina, que es la estabilidad de que no se acaba a corto plazo ¿no?

Pues nada, tras haber hecho todos los intentos posibles por ver el Erasmus como una aventura de culturas y nacionalidades, llego a la conclusión de que me gusta estar en casa y que suene el teléfono (¡sí, ese que tanto odio!) para que una amiga te llame porque quiere que le cuentes qué tal estás, tomar algo en el burger y ponerte al día con sus cosas. Que quiere que vengas tú, no una persona cualquiera de un evento puesto en facebook para que haya el mayor bulto posible en las fotos y así parezca una verdadera fiesta.

Que no está mal, pero eso también lo tengo en mi casita… Estoy muy contenta porque sé que lo que he aprendido de estos meses es que me gusta mi vida y no necesito de una burbuja Erasmus que me haga desvanecerme de mis problemas y en la que pensar cada vez que odie mi vida. Y soy muy feliz sabiendo que la vida que quiero vivir es la de siempre, la que ya tengo y no la creada en unos meses para satisfacer mis impulsos.

Por eso sé que esto ha servido para algo. Para darle aún más valor a las cosas. Para darme cuenta de que España podrá tener menos dinero, pero la gente ni es más cazurra, ni más maleducada, ni menos elegante. Hay gente de todo tipo en todos lados, pero algo indiscutible es que, al menos Madrid, es mucho más vital.

Estas experiencias son muy subjetivas ya que cada uno busca en ellas algo diferente. Mi problema fue que me encontraba demasiado bien cuando partí a la «aventura» y eso te pone el listón muy alto.
Eso sí, me alegro muchísimo de haber aprendido ciertos valores, de haber reforzado otros tantos y de saber un poquito mejor qué es lo verdaderamente importante para mí. Y saber que no todo el mundo es tan genial como aquéllos que me rodean, así que ya que estamos, podemos agradecérselo también. Porque por ejemplo, es precioso que nieve, pero es decepcionante si no tienes de verdad con quien compartirlo.

Gracias. Pronto estoy ahí. Sin distancias, sin cuentas atrás.

Haré un último apunte final. Y es que, mis mayores aventuras no han sucedido en Francia, sino en los viajes de idas y venidas. Retrasos, gente que viaja, profesores de universidad, beberse una cerveza Leffe 9º en el aeropuerto, hacer un semi-autoestop para llegar a la frontera, no saber si se está en Bélgica o en Francia, conocer a los del tren por más retrasos… Sí, lo más aventurero de todo el Erasmus ha sido el simple hecho de viajar, no de llegar.


Primera imagen mía que subo aquí, que no se me vea demasiado, jaja.

25 de septiembre de 2010

La ville de Lille!

Como muchos de los pocos que leéis esto sabéis, hace un par de semanitas que vivo nada menos que ¡¡en Francia!! Que sí, que es el país de al lado, que hay destinos muchísimo más interesantes para otras personas, pero para mí, ir a Francia, al norte de Francia es un cumplir un sueño. Me gusta mucho este país y quería quitarme el mal sabor de boca de cuando fui al sur, no por nada en especial, sino porque más o menos es como España y siempre me había imaginado algo diferente, más o menos como el norte ^^

Cuando he escrito emails o he contado algunas cosas o me han preguntado, siempre he dicho que estoy encantada. ¡Y es cierto! Me gusta mucho el minipueblo en el que vivo y la ciudad preciosa que está al lado (la ville de Lille!), la posibilidad de hacer talleres, museos, de ir a exposiciones, de ver los parques y no sé hacer muchas cosas que ni he hecho pero tengo en mente y me deja con ganas de seguir estando aquí durante muucho tiempo. Además escuchar a todo el mundo hablar en francés, aprender expresiones (que ya iré poniendo cosillas) y hablar es genial. En la universidad no hago gran cosa, lo justo para poder conocer gente y hacer deportes. Ahora que he descubierto que las verduritas son más baratas y que el deporte es gratis, dan muchísimas más ganas de seguir la vida sana. Aunque no me puedo quejar, que al fin y al cabo estoy en el país de las becas y creo que me darán un pellizquito para poder derrochar y comprarme pasta de 2 euros en lugar de 1,50 jaja.

Bueno, aparte de todo lo que me encanta y que es una experiencia diferente, puedo ponerme un poquito seria para que se me entienda mejor. Lo primero es que hoy es un día triste: hace frío (normalmente con una chaquetita se va de lujo), viento y está lloviendo, lo que no me importaría tanto si no me hubiera perdido la única ruta en patines que podía hacer por mi ville.

Hay momentos de todo tipo: te sientes feliz porque conoces sitios nuevos, conoces gente nueva y de repente, en dos semanas, todo te parece familiar. Te sientes nostálgica porque, bueno, echas de menos poder hacer una llamada y tomarte unas raciones en una terraza. Te sientes sola porque te falta gente con la que conectar de verdad, aunque hay un par de personitas con las que me siento muy a gusto y completamente en mi salsa, me faltan los recuerdos compartidos y conexión en general. Luego, pues bueno, es evidente que cuando desde tu habitación puedes escuchar a tus vecinos darse mucho pero que mucho amor, echas de menos a ese pequeño que puede darte cariño, que puede acariciarte cuando te sientes sola, que te sonríe y te dice guapa aunque tengas unos pelos de loca y una cara de sueño de recién levantada y a quien, en definitiva, decir todo lo que sientes. No, no sólo decirlo, sino sentir con él.

Parece irónico, pero se acaba de levantar el sol. Será que me estoy despejando al escribir aquí.
Por otra parte, resultaría muchísimo más sencillo juntarse con el grupo de españoles a beber, festejar y botellonear. Más sencillo en el sentido de que tendría planes asegurados, sin pensar, una hora fijada y noche hasta las 5 y luego vuelta a dormir hasta salir de nuevo. Pero no me siento muy bien así, no sé, me gusta más ir conociendo los sitios y conocer a la gente de día (aunque no le digo que no a una noche de cervezas de 8 grados, vino blanco y un buen rato de bailoteo!!!).

Si no se me entiende muy bien lo que quiero expresar, ¡lo siento! Pero quería hacerlo un poco más tipo experiencia personal, porque al fin y al cabo es lo que es :).

Un besito muy fuerte para todos. Ahora sí puedo decirlo: os echo de menos, pero tampoco quiero irme de aquí... ¿¡qué tal si os venis!?

9 de julio de 2010

Ab absurdo, ab aeterno!

Enlazando con el tema que ha sacado una compañera bloguera (http://mylovelyblog-rita.blogspot.com/2010/07/comportamientos.html) me ha entrado el gusanillo de hablar de lo mismo porque creo que tiene mucha razón y que ahora se lleva ser alternativo, claro que si lo eres, eres parte de la mayoría, así que digamos que lo de que se lleva es un secreto a voces. Es una especie de grupo-ritual que selecciona lo que se pueda considerar de culto, de intelectuales, algo que te enriquece la quijotera y si puede ser que no ablande demasiado el corazón (a menos, claro, que estemos ante obras clasiquísimas de autores impronunciables y estilos retorcidos y siniestros, por poner un ejemplo). Hablando más claramente: gente que desprecia todo lo que no sea considerado (¿por quién? ¡ahhh!) intelectual. Serán los que defiendan los libros de papel frente a los eBooks, los que lloran por las décadas anteriores y lo retro, los que desprecian todo aquello que sea considerado mainstream.

Y la verdad es que en parte no se puede eliminar esta tendencia porque todos consideramos ciertos gustos más apreciables que ciertos otros. Ir al teatro da más caché que ir al cine, ir a ver una ópera más que ir a un concierto de Bisbal, leer a Dickens (y más si es en inglés) más que leer a Moccia, ver National Geographic más que Gran Hermano, ponerte Blade Runner más que American Pie. ¿Acaso no tenemos todos prejuicios? ¿Y acaso no nos gusta a todos disfrutar un poco de esos secretos nuestros privados de «calidad»? ¿Y no nos ponemos todos mucho más locos en un pub si nos colocan el Wannabe de las Spice Girls a si nos ponen a Beethoven?
Así es la vida. Somos un poco profundos, un poco superficiales. Un poco cariñosos y un mucho racionales. Y los gustos son los gustos, podemos intentar engañarnos a nosotros mismos creando un mundo de superficialidad fumada en pipa o podemos aceptar que para gustos hay colores, para olores hay flores y para peces está el mar.

Aun así, deberemos aceptarnos con esos prejuicios, con esas maneras de saber que lo que nos gusta nos define y que con ello también seleccionamos con quien pasar el tiempo. Recordemos cuando éramos pequeños: bailábamos con los Backstreet Boys, con Chayanne y Ricky Martin; veíamos dibujos animados desde primera a última hora sin cuestionarnos la calidad (aunque unos nos gustaran más que otros); nos dejamos engañar por los Furbies y nos gustaba saber qué ropa estaba de moda.
A lo mejor es cuestión de madurar los gustos… O a lo mejor es la simplicidad de no pensar en qué tendrán los demás en la cabecita, en si daremos la talla o en si nos satisfacemos intelectualmente a nosotros mismos. ¿Más espontaneidad? ¿Más autoconocimiento? Sea lo que sea, disfrutemos de todo: de lo profundo, de lo simple, de lo ridículo y de lo pasteloso. Y aun con todo, seguiré riéndome de algunas comedias románticas con falta de sustancia.

Y ahora, para dar un poco de juego, revelaré algunos secretillos de esos prohibidos y poco cultos. Voilà! C’est moi:

- En mi habitación tengo colgado un póster de Hayden Christensen sólo porque me parecía guapo.

- Me gusta jugar con mi yoyó

- Fui fan, pero muy fan, del triunfito Naím Thomas

- Me gusta ver con gente los partidos del mundial (aunque el resto del año ni preste atención al fútbol)

- Me sigue encantando lo relacionado con Pokémon

- No me gusta el Quijote

- El Gernika no me transmite nada

- No me gusta esa obligación de ir a los museos cuando visitas otra ciudad

- Me encanta toda la tontería de los grupos de Facebook

- Me lo paso bien cotilleando sobre los ligues de mis amigos

- Me gusta ver Eurovisión aunque sepa que está amañado

- Prefiero mil veces ir al parque de atracciones antes que al teatro

Estas y otras cosas más me definen tanto o más que poner todas las tildes en mis textos o escribir algunos párrafos en otro idioma. Porque saber no siempre implica conocimiento.

Sed buenos y no sus avergoncéis de vuestros secretillos. Si a nadie le gustara, no habrían salido al mercado, ¿no? Y, por favor, a estas alturas no me vengáis con palabras como: masa, ovejas, rebaño y más miedos de la sociedad. Sí, sociedad, aunque nos creamos independientes. Y no me enrollo más que ya he enlazado suficientes temas y me liáis, ¡coño que si me liáis! Jajajaja, voy a hacer cling-cling con mi pequeño llamador de ángeles y voy a caer en los brazos de Morfeo o, simplemente, me voy a quedar sobada como la buena inculturista que puedo llegar a ser.

Hala, el cambio de tono del blog se lo dedico a la buena de Luna que ha inspirado la entradita de hoy, auténtica como otras debieran ser. ¡A dormir se ha dicho!

20 de junio de 2010

Me encanta tener que preocuparme por si voy a calcular bien el tiempo para llegar probablemente con 10 minutos de adelanto o de retraso. Me gusta poder pensar que un día ha sido raro porque he recibido menos abrazos de lo habitual. Es increíble cuando tiendes a pensar que se puede considerar importante que tengas la orientación de una gallinita ciega o que te cuesta lanzar un frisbee para que vaya en la dirección correcta. Es alucinante que uno de los mayores inconvenientes sea la hora de llegar a casa para no estar demasiado cansado.

A lo mejor parezco masoca y que me encanta deprimirme por los detalles menos importantes. No es así. Lo increíble de todo esto es que no tengo nada más de lo que preocuparme.

Gracias, a todos.

9 de junio de 2010

Nico podría ser perfectamente el nombre de un italiano cachondo que se pasea con sus gafas de sol por las playas de Nápoles para ver qué chiquilla cae seducida a sus encantos. O podría ser un gordo simpaticón que trae regalos en Navidad. O podría ser un chico de más de veinticinco años que, como tantos, pide dinero en los trenes de la Renfe madrileña y que la gente sólo recordará por el olor que deja en los vagones o las «mentiras» que cuenta día tras día para vender algo de compasión. Yo no seré quien apoye o desmienta sus palabras. Pero sí seré quien critica a aquellos ojos que ya no sólo miran con extrañeza cuando cojo unos patines y decido darme un margen de velocidad, y mira que le tengo cariño a los twister esmaltados. Pero no. Nico es un medio de transporte hacia otra realidad ignorada, mal vista, marginal y no sólo fuera de lo que todos vayamos a ver cualquier día, sino que cerramos las puertas del tren para que no se mezcle con nosotros; obviamente somos seres superiores ¿no?

Y, sin embargo, insisto en esas miradas de ¿qué le va a hacer a esa chica?, esas palabras amables sólo porque tiene una compañía de tu mundo conocido, joder, ni que estuviéramos en la Edad Media y aún existieran las diferencias entre nobles y el pueblo llano. Humanidad.

Pues él, él es el protagonista del día de hoy, sí. Porque ver sonreír a una persona que duda de la confianza que le estás ofreciendo, que come más despacio que tú aunque tenga el triple de hambre porque no tiene tan seguro que luego vaya a haber más (aunque me pareciera gracioso que separara el tomate y la cebolla, jajaja), que se le iluminan los ojos al desearte suerte con todo lo que le puedas contar, quien entiende a la perfección que la gente no le crea, y que por las noches escucha a Mozart en un discman antes de dormir porque le relaja y te habla de la bonita voz de Julieta Venegas.

Y, sobre todo, quien es capaz de preocuparse como para preguntarte (sin saber siquiera si tienes) si tus padres o tu chico/a estarían preocupados por estar ahí, con él. A lo que no te queda más remedio que contestar: ¿y los tuyos? ¿No verán mal que te juntes con alguien como yo? :)

17 de mayo de 2010

Juguemos a engañarnos

¿Cuántas veces escuchamos palabras que no se corresponden con los actos? ¿Cuántas veces nos escuchamos y repetimos cosas que no terminamos de creernos ni nosotros mismos? Jugamos a la gallinita ciega, ponemos vendas, las quitamos, damos vueltas en círculos tanteando lo que buscamos, creamos ideas sobre dónde están las cosas en lugar de asumir lo que ya conocemos, lo que hay, lo que sentimos e intentamos negar o lo que no sentimos y pretendemos afirmar. Hay personas que pueden influir hasta el infinito, pero hay que tener cuidado, sólo son guías, no un original que fotocopiar. Pues no, a veces no es tan fácil separarse del guía e individualizarse.

Intento visualizar, discernir y a veces es frustrante ver cómo se crean situaciones para autosatisfacerse, cómo se intenta suplir y, sobre todo, cómo los gestos son malinterpretados y guiados siempre hacia un mismo fin, una experiencia propia u otra situación reloaded. ¿Dónde quedó eso del fin en el presente, en la persona misma y no como trampolín hacia algo externo?

De un tiempo para acá, me pregunto si en cierto tipo de comunicación falla el mensaje porque (en términos primarios) el emisor ha expresado mal su mensaje o, sin embargo, porque el receptor lo ha interpretado de una manera distinta. Espero no enviar mensajes confusos y que se tomen como algo que pertenece única y exclusivamente al momento, a ese presente, sin implicaturas, que, en el fondo viene a significar: sin explicaciones.

25 de marzo de 2010

Abrazos

Me cuesta muchísimo dar abrazos. No sé por qué me es tan difícil mostrar los sentimientos dando abrazos, de igual manera que no sé por qué no suelo echar de menos a las personas (me refiero a echar de menos de verdad, no una pequeña nostalgia). Sin embargo, a estas horas de la madrugada, me ha dado por recordar algunos de esos abrazos que sí han sido especiales. En serio, les doy muchísima importancia porque simbolizan diferentes sentimientos y porque son únicos para mí; además, se me nota muchísimo cuando doy un abrazo sentido y cuando no estoy del todo cómoda.

El primero me recuerda a una amiga: su padre se iba a ir de viaje por largo tiempo y ella estaba muy triste sin querer mostrarlo del todo. Le di un abrazo y lo sentí de verdad, le daba mi apoyo, mi ánimo. Me emocionó. El segundo me lo dio un chico que decía que se me echaba de menos, lo creí a pies juntillas, lo agradecí, fue un símbolo increíble de la amistad desinteresada, ya lo escribí en otra entrada. El tercero fue con otra amiga (con la que además sentía que habíamos perdido algo de contacto y me daba penilla), cuando nos dijeron que nos íbamos de Erasmus… Compartíamos la alegría, pero de verdad… Siempre digo «de verdad» y «en serio» pero es que quiero dejar constancia de que lo que digo es sincero. Hay algún otro que recuerdo con mi progenitora (me apetecía usar la palabra) aunque eran más bien tristes o, quizás, de intento de ánimo. El resto de abrazos especiales fueron con una personita que no sé por qué tenía ese don de hacer que le echara de menos y de que, a la vez, me sintiera muy a gusto con cada abrazo y compartiera millones de cosas. Lo siento por el resto del mundo, pero creo que es la única persona con la que podría haberme abrazado fuera cual fuera el momento.

Eso sí, hay otra persona con la que no recuerdo haberme abrazado (y ya es bastante triste) pero a la que echo de menos cada día. Desde ese momento comprendí que sí tenía la capacidad de echar de menos a alguien verdaderamente, de añorarle, de querer conversar sobre miles de temas y de querer que siguiera siendo mi guía, aun con todos los defectos.

…Vaya, parece que alguien está viviendo una noche más emotiva de lo habitual…

9 de marzo de 2010

Egasmús!!

Hay momentos en los que se despliega en mi cabeza una lista de pros y contras para las decisiones menos importantes y, de vez en cuando, ocurre también con las importantes. Suele ocurrir cuando hay algo que hace que se desequilibren (o al contrario, que se equilibren las dos listas). Con el Erasmus pasó algo, empecé a ver todo lo negativo y dejé a un lado la ilusión. Quizás porque razoné demasiado dando prioridad a las convalidaciones de las asignaturas con los problemas de la vuelta y los ambientes desaconsejables antes que a la ilusión de siempre de vivir en el extranjero y hablar francés con soltura:

PROS: aprender mi idioma favorito, aprender de la cultura y forma de vida, meterme de lleno en una universidad extranjera, vivir la independencia y la intimidad, relacionarme con gente nueva, aprender a desenvolverme mejor, visitar nuevos lugares, ir a París, sentir la tranquilidad de no estar tan agobiado, en fin, vivir nuevas experiencias que me hagan aprender.

CONTRAS: dificultad para convalidar y asignaturas sin docencia, ambientes demasiado distorsionados, distancia con la familia/amigos/hogar (aunque seguro que a veces es hasta un pro, jaja), sentimiento de soledad, probabilidad de que la gente y lugares de allí sean temporales en cierto sentido...

Bueno, pues eso, que tengo una ilusión increíble por ir a Lille, aprender francés, conocer a gente de todo tipo y de cualquier sitio, hacer actividades nuevas; ¡vivir la universidad en France! Y si lo que me preocupa es todo lo que puedo evitar, siempre me ayudará a aprender más y mejor ¿no?
Estoy segura de que un tiempecito alejada me vendrá muy bien para estar tranquila, desconectar y como he dicho, para aprender en todos los ámbitos ñ_ñ

¡Os echaré de menos, gentecilla!

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P.D: rectifico en la entrada anterior, sí que se puede hablar de Translation&Interpretation... Me colé diciéndolo :)

22 de febrero de 2010

Insomnia

Mr. Insomnium decide visitarme de vez en cuando, algún día me inspira y otro me desespera porque como dicen en cierta película: «Cuando padeces de insomnio, nunca duermes totalmente y nunca estas despierto totalmente». Hay un método infalible: sufre de apendicitis. O de otra inflamación, molestia o infección leve que necesite intervención quirúrgica. Te pondrán anestesia… ¡Bendita anestesia! Han sido los mejores 45 minutos de mi vida inconsciente desde, por lo menos, principios de noviembre. He dormido como una reina, con mis sueñecillos profundos, sin ningún problema, sin notar nada del exterior. Sé que no queda bien decirlo, pero por una vez me he sentido genial viviendo en la más absoluta ignorancia.

Me operaron el mismo día que publicaron esta mini-entrevista para una página que se dedica a hacer conocidos algunos blogs desconocidos de la red. Es una buena iniciativa. Si queréis ver mis respuestas a las preguntillas, seguid este enlace: http://www.blogdeldia.org/?p=2161

Así que nada, supongo que mi ángel de la guarda tuvo algún incidente con los patines en un pasado y ahora no quiere que los coja muy a menudo. Estoy a punto de vivir otro noviembre, pero esta vez diciembre no será el mes que le siga, por desgracia.

17 de enero de 2010

Over and over again

Something curious happened to me today. Something that had only happened once in my life: watching first the end of a film instead of the beginning because of a mistake. I’m a really absent-minded girl, that’s for sure, but this time, it was all different.

I didn’t miss any of the details of the film that would make me feel lost or as if I couldn’t understand what was going on, because everything was being repeated over and over. But it made me feel as if my life was going this way: the end comes before the beginning. My life is going upside-down. And it may be a coincidence that the film I was about to enjoy was The Green Mile. Now that’s how I feel, I feel just like Tom Hanks: walking through the mile with no end, hurting someone who doesn’t deserve it at all and who has all the positive energies you can find on Earth. Accidentally. Regretting (even if I shouldn’t). Realizing. With the impossibility of doing anything at the moment but waiting, thinking over, making changes for the future.

I can feel it all. I don’t need to see it with my own eyes to feel the sorrow. The good energies, the pain, the broken world.

16 de enero de 2010

En soupirant pour...

Qu’est-ce qui s’est passé avec tous les écrits objectifs et analystes ? Je n’essaie pas de parler un français parfait et vous démontrer que je peux l’écrire ou n’importe quoi. Je ne veux pas me justifier chaque fois que j’écris ce que je veux.

Peut-être que je veux trop de choses. C’est difficile d’exprimer une situation et une forme de sentir sans dire rien du tout. C’est difficile quand tu sais que j’ai trop de choses dans mon esprit pendant que j’écris et j’utilise d’autres mots. Comme si ma bouche et ma tête n’avaient pas de connexion.

C’est vrai qu’il n’y a pas de connexion trop directe entre l’esprit et le corps.
Cependant, si un jour on ne dort pas, on se sent mal, on ne peut pas penser avec de la clarté et on peut s’agir en conséquence. Comme ceci, si l’on a l’esprit un peu déplacé, notre corps ne va pas bien, il se plaint et il décide de faire des choses différentes aux ceux que l’on lui ordre. Et vice versa. C’est pour ceci que la clarté et la puissance de notre corps et esprit est lié d’une forme ou d’une autre. Si l’on décide d’être pire chaque jour on ne doit que s’arrêter à manger ou laisser que tout les petites choses qui ne vont pas comme l’on voulait se transforment en un point principal de notre vie. Donc, la décision est toujours à nous. Et les situations qui se trouvent dehors font les scènes de notre corps et notre esprit, mais… Comme seriez-vous s’ils n’existaient pas ? Seriez-vous tristes ou contents ? Je vous le dit : contents. Bien sûr.

Mais, bon, ce n’est pas toujours facile de faire comme si le monde n’existait pas, après tout, on l’aime bien et on ne veut pas être loin de lui.
Comme une amie m’a dit l’autre jour : tout ira bien (même si ça faisait référence à un travail pour l’université). Tout va toujours bien. C’est pourquoi je ne suis préoccupée presque jamais. Parce qu’il y a toujours une solution, une forme de vivre avec un sourire.

Allez bien, je vous sourire derrière l’écran. Ce n’est pas si important si les yeux l’accompagnent.

4 de enero de 2010

Pareciendo escribir

Dicen que cuando uno está triste es más fácil escribir. Es cierto. Mi teoría se basa en que cuando estamos contentos, felices, alegres o como dios buenamente quiera llamarlo, queremos conservarlo en nuestro interior, no encontramos las palabras adecuadas para definirlo y, de hecho, no encontramos una motivación que nos haga encerrarnos en un papel en lugar de disfrutarla y explotarla. En cuanto a la tristeza, lo que más deseamos es expulsarla, proyectarla fuera de nuestro cuerpecito y dejarla impresa en alguna parte. Sin embargo, joder, yo quiero escribir en cualquier momento, con diferentes estados de ánimo, aunque sea hacer el esfuerzo de reflejar lo que tengo dentro por muy positivo que sea y por muy mal que pueda expresarlo. Así puede que, cuando lo relea en unos años, comprenda de alguna manera cómo se puede sentir alguien en medio de miles de colores. Aparte de hacerlo para que mi vida no me parezca un cúmulo de desilusiones… Porque entonces no sería mi vida y podría confundirla entre tantos pareceres.

En realidad no me refiero a escribir sólo en un blog, esto es más creativo y saca a relucir otras partes de uno mismo aunque también estén motivadas por el ánimo. Me refería más bien a otros escritos realmente personales (¿pero acaso esto no lo es? Ay, qué lío) que parecen más exactos, mejor definidos, más concretos cuando ataca la tristeza y le allanamos el terreno que cuando decidimos ponernos las gafas de 3D y les colocamos un plastiquito rosa.

29 de diciembre de 2009

Ilusión

Son las diez de la mañana y estoy escuchando música. Estoy flotando, atontada, en una consecuencia de cosas que me encantan, que hacen que disfrute al 100% del presente, sin miras al qué ocurrirá, sin esperanzas futuras, sin ver nada más que todo lo que se mueve por aquí. ¿Qué más da? Ayer fue un día precioso, indescriptible, diferente… Nunca lo olvidaré. Porque hay momentos en los que da igual que diluvie, da igual que tu casa esté a oscuras y el cielo gris, una se ve capaz de coger su paraguas rosa roto y dejarse llevar por la ilusión, las sonrisas y un poco de nervios, todo hay que decirlo.

Fruto de la increíble capacidad de no necesitar, es la mejor manera de disfrutar, en serio, creedme. Hay muchos pájaros en mi cabeza y probablemente no esté segura ni de la mitad de los consejos que doy, pero por un momento hacedme caso. Dejad de necesitar, porque entonces lo que os den será breve y caduco… Y de otra manera, lo que os sea dado será inesperado y, sobre todo, extra; como un bonus para una pantalla especial que no sabías que existía.

El día de los inocentes… Un gran nombre para un día lejos de bromas pesadas y muñecajos de papel espatarrados. Inocencia. Alegría.
Hoy sí que sí:

¡Vivamos la realidad como si fuese fantasía!

21 de diciembre de 2009

Lucky luck

¡Bienvenida seas, suerte! Últimamente no sé qué pasa que todo parece ir sobre ruedas. A veces creo que es algo cíclico: con noviembre me apago, se va la luz del sol, los primeros agobios, los trabajos, las entregas, la gente empieza a no salir... De esto ya he hablado, ¿verdad? Y con diciembre vuelven las vacaciones, la gente a las calles, las luces, la ilusión... El único problema es el frííío y que cada vez pierdo los trenes con más frecuencia. Y a lo mejor no es tan malo...

Así que nada, chavalines, seguiré con mis pequeñas manualidades (qué jodías son, se me da mejor escribir) y algunos logrillos que me alegren los días.

¡Sed buenos!

30 de noviembre de 2009

No me mires, únete


Bueno, bueno... Vayamos con otra entrada personal. Espero que no os aburra, y espero que esto cambie pronto... En cuanto acabe la semana y vuelva a mis energías positivas y mi no-estrés, claro.

Cuando hablo sobre mis horas de ping pong y mis largos ratos practicando yoga, la gente normalmente se ríe. Sí, sí, tal cual. Pueden decirme que «así yo también me saco la carrera» o «a ver si hay suerte y termina» o que deje de hacerlo si me siento estresada por no tener tiempo. ¿Qué puedo contestar? Que todos los que dicen algo así no tienen ni idea. Con el ping pong me desestreso, me esfuerzo, me concentro y procuro mejorar en algo que no está encaminado a un futuro, sino a disfrutar en un presente. Además, conozco gente nueva, compartimos un rato jugando y, por lo tanto, nos divertimos y todos estamos en un ambiente genial. Voy conociendo nuevos campos, cambio, no tengo por qué estar anclada sólo en lo que se me da bien; ya sé que lo práctico no es mi fuerte pero por eso quiero mejorar. Me encanta jugar.

El yoga me proporciona casi lo contrario, es una forma de esforzarme al máximo, de soportar el dolor y de mantenerme en una postura determinada por un tiempo. Me conozco, controlo mi cuerpo, lo escucho y lo manejo en consecuencia porque así soy consciente de cada parte. Si nunca hubiera practicado yoga nunca habría sabido que hay ciertas cosas que sí podemos hacer y que nunca intentamos. Es un conocimiento profundo, evitando la tensión y fomentando el equilibrio. Un equilibrio sereno, de optimismo, basado en el autocontrol completo de cuerpo y mente que a veces desconocemos. Es difícil estar atento de todas las partes a la vez, siempre hay alguna que prefiere volver a su lugar original. Elimina los prejuicios, fomenta la autoconfianza. Y como ayuda a la elasticidad, es un proceso que requiere mucha paciencia y esfuerzo, porque los resultados son algo lentos aunque muy efectivos. Al final siempre me deja como atontada, es un estado diferente, después de haber hecho ejercicio durante bastante rato y haber forzado unos cuantos músculos, los relajo todos de repente y dejo mi mente tranquila, tan interiorizada que cuando salgo de clase me parece que vivo en un mundo exterior al resto de la gente.

Por supuesto, no podría olvidar el patinaje, mis queridos twister y todo lo que conlleva llevar unos patines puestos mientras el mundo sigue caminando. Pero como puedo ser algo pesada, dejo el tema para otro día; de los rollers puedo hablar largo y tendido. Si tuviera que resumirlo lo haría con la palabra libertad. Algunas veces de movimientos del cuerpo como ocurre en yoga o de expresión como en el baile; y otras de sensaciones con el exterior, la música, el aire, la velocidad y el espacio en general.

Creo que a cada deporte y a cada actividad se le puede sacar algo nuevo que proporciona bienestar, y a veces depende un poco de los gustos y preferencias. Por ejemplo, a mí me gustan más los deportes individuales que los de equipo pero comprendo que no por ello tienen que ser mejores.

La gente cree que aquéllo que no tiene una relación directa con las obligaciones trabajo/estudios es inservible y sólo reduce el tiempo. ¿Sentís curiosidad por algo en especial? Siempre hay tiempo para ello, siempre os hará estar más relajados. Os invito a hacerlo. Dejad los prejuicios a un lado: ni es demasiado raro, ni es demasiado difícil, ni sois demasiado mayores o demasiado ocupados. Nada, fuera, fus con esos pensamientos. No me sirven.

¿Que deje de hacerlo? Mirad, para mí son precisamente esos momentos los que me hacen estar viva, los que me hacen sonreír, los que me recuerdan que existe algo más que entregar trabajos de temas por los que no siento ningún entusiasmo y asistir a clases en las que no aprendo casi nada nuevo.