9 de julio de 2010

Ab absurdo, ab aeterno!

Enlazando con el tema que ha sacado una compañera bloguera (http://mylovelyblog-rita.blogspot.com/2010/07/comportamientos.html) me ha entrado el gusanillo de hablar de lo mismo porque creo que tiene mucha razón y que ahora se lleva ser alternativo, claro que si lo eres, eres parte de la mayoría, así que digamos que lo de que se lleva es un secreto a voces. Es una especie de grupo-ritual que selecciona lo que se pueda considerar de culto, de intelectuales, algo que te enriquece la quijotera y si puede ser que no ablande demasiado el corazón (a menos, claro, que estemos ante obras clasiquísimas de autores impronunciables y estilos retorcidos y siniestros, por poner un ejemplo). Hablando más claramente: gente que desprecia todo lo que no sea considerado (¿por quién? ¡ahhh!) intelectual. Serán los que defiendan los libros de papel frente a los eBooks, los que lloran por las décadas anteriores y lo retro, los que desprecian todo aquello que sea considerado mainstream.

Y la verdad es que en parte no se puede eliminar esta tendencia porque todos consideramos ciertos gustos más apreciables que ciertos otros. Ir al teatro da más caché que ir al cine, ir a ver una ópera más que ir a un concierto de Bisbal, leer a Dickens (y más si es en inglés) más que leer a Moccia, ver National Geographic más que Gran Hermano, ponerte Blade Runner más que American Pie. ¿Acaso no tenemos todos prejuicios? ¿Y acaso no nos gusta a todos disfrutar un poco de esos secretos nuestros privados de «calidad»? ¿Y no nos ponemos todos mucho más locos en un pub si nos colocan el Wannabe de las Spice Girls a si nos ponen a Beethoven?
Así es la vida. Somos un poco profundos, un poco superficiales. Un poco cariñosos y un mucho racionales. Y los gustos son los gustos, podemos intentar engañarnos a nosotros mismos creando un mundo de superficialidad fumada en pipa o podemos aceptar que para gustos hay colores, para olores hay flores y para peces está el mar.

Aun así, deberemos aceptarnos con esos prejuicios, con esas maneras de saber que lo que nos gusta nos define y que con ello también seleccionamos con quien pasar el tiempo. Recordemos cuando éramos pequeños: bailábamos con los Backstreet Boys, con Chayanne y Ricky Martin; veíamos dibujos animados desde primera a última hora sin cuestionarnos la calidad (aunque unos nos gustaran más que otros); nos dejamos engañar por los Furbies y nos gustaba saber qué ropa estaba de moda.
A lo mejor es cuestión de madurar los gustos… O a lo mejor es la simplicidad de no pensar en qué tendrán los demás en la cabecita, en si daremos la talla o en si nos satisfacemos intelectualmente a nosotros mismos. ¿Más espontaneidad? ¿Más autoconocimiento? Sea lo que sea, disfrutemos de todo: de lo profundo, de lo simple, de lo ridículo y de lo pasteloso. Y aun con todo, seguiré riéndome de algunas comedias románticas con falta de sustancia.

Y ahora, para dar un poco de juego, revelaré algunos secretillos de esos prohibidos y poco cultos. Voilà! C’est moi:

- En mi habitación tengo colgado un póster de Hayden Christensen sólo porque me parecía guapo.

- Me gusta jugar con mi yoyó

- Fui fan, pero muy fan, del triunfito Naím Thomas

- Me gusta ver con gente los partidos del mundial (aunque el resto del año ni preste atención al fútbol)

- Me sigue encantando lo relacionado con Pokémon

- No me gusta el Quijote

- El Gernika no me transmite nada

- No me gusta esa obligación de ir a los museos cuando visitas otra ciudad

- Me encanta toda la tontería de los grupos de Facebook

- Me lo paso bien cotilleando sobre los ligues de mis amigos

- Me gusta ver Eurovisión aunque sepa que está amañado

- Prefiero mil veces ir al parque de atracciones antes que al teatro

Estas y otras cosas más me definen tanto o más que poner todas las tildes en mis textos o escribir algunos párrafos en otro idioma. Porque saber no siempre implica conocimiento.

Sed buenos y no sus avergoncéis de vuestros secretillos. Si a nadie le gustara, no habrían salido al mercado, ¿no? Y, por favor, a estas alturas no me vengáis con palabras como: masa, ovejas, rebaño y más miedos de la sociedad. Sí, sociedad, aunque nos creamos independientes. Y no me enrollo más que ya he enlazado suficientes temas y me liáis, ¡coño que si me liáis! Jajajaja, voy a hacer cling-cling con mi pequeño llamador de ángeles y voy a caer en los brazos de Morfeo o, simplemente, me voy a quedar sobada como la buena inculturista que puedo llegar a ser.

Hala, el cambio de tono del blog se lo dedico a la buena de Luna que ha inspirado la entradita de hoy, auténtica como otras debieran ser. ¡A dormir se ha dicho!

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