10 de octubre de 2009

Letras, s'il vous plaît


Ayer volví a revivir el libro de El Principito, cuando al enseñarle a una niña algo que había hecho, me dijo:

«Guau, te ha debido (de) costar mucho dinero»


Bueno, también dijo otras cosas y sólo espero que en realidad ahora el dinero sea sinónimo de esfuerzo (el dinero se consigue por el trabajo, aunque yo sea eterna estudiante) porque como decía, me recordó a este párrafo de ese libro que suscitó algo en mí cuando lo leí, algo tan bonito que no se puede describir:


«Les grandes personnes aiment les chiffres. Quand vous leur parlez d'un nouvel ami, elles ne vous questionnent jamais sur l'essentiel. Elles ne vous disent jamais: "Quel est le son de sa voix ? Quels sont les jeux qu'il préfère ? Est-ce qu'il collectionne les papillons ?" Elles vous demandent: « Quel âge a-t-il ? Combien a-t-il de frères ? Combien pèse-t-il ? Combien gagne son père ?" Alors seulement elles croient le connaître.»


«A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿qué tono tiene su voz? ¿qué juegos prefiere? ¿le gusta coleccionar mariposas?, pero en cambio preguntan: ¿qué edad tiene? ¿cuántos hermanos? ¿cuánto pesa? ¿cuánto gana su padre?. . . Solamente con estos detalles creen conocerle.»
Es triste, ¿verdad? En todos sitios escuchamos hablar de números, cifras, de grandiosidades al fin y al cabo. Ojalá hubiera alguien que comprendiera que aunque hay millones de cosas que rodean a los números, lo esencial es invisible a los ojos, y también a las cuentas.
P.D: Pongo el original y la traducción porque como se sabe, siempre se pierde algo y, qué leches, porque me encanta cómo suena en francés :)

0 cuchicheos:

Publicar un comentario en la entrada

* ¡A comentar se ha dicho! *