1 de noviembre de 2009

¡Apaga y vámonos!

No, mejor quédate. Apaga los aparatos eléctricos, la luz y quédate. Disfruta de los sentidos apartando la vista por un momento, siente, haz lo que más deseas, las conversaciones en la oscuridad son las mejores. Creo que todo el mundo debería apagar todo en su casa al menos una vez al mes (y no sólo por temas ecológicos). Coger unas velas, ayudarse y alejarse de todo lo material que tenemos alrededor y que nos atrapa día a día. A mí que estoy escribiendo esto en el ordenador; a ti que estás detrás de la pantalla leyéndolo. No disimules, ese enganche exterior no ocurre con las tecnologías más simples. Las horas se estiran para disfrutarlas (y perder la noción del tiempo), no se acortan para pasar el rato.



A veces necesitamos ver la película con la luz apagada para que el reflejo no nos ciegue.

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