tout ce qui est petit est mignon
Tras algunos años saliendo de fiesta por ahí de vez en cuando puedo diferenciar así grosso modo, tres tipos de fiesta.
Salir con chicos: salir con chicos suele significar salir de caza. Puede que tú estés ahí en el grupo porque eres la amiga intocable, la novia de algún amigo o porque te estén utilizando secretamente como vínculo entre el mundo de los chicos y el mundo inalcanzable de las chicas. Sea como fuere, ellos toman su copa/cerveza o no y echan miradas a todo su alrededor a ver «qué hay». Huelga decir que chicos bailando con chicos es algo bastante inusual, aunque se les puede encontrar dando saltos y disfrutando la canción mientras comparten amistad.
Su punto de vista es el de intentar entrar al grupo de susodichas de la manera más divertida, como entregando su carta de presentación de facebook con el saludo. La selección del grupo es sencilla: grupo de chicas, no demasiado eufóricas como para que pasen de ellos ni demasiado paradas como para que estén deseando irse a casa. Que estén buenas a sus ojos, o sea, cualquier joven con un cuerpecito y cara mona. O no.
El «ésa pa ti, ésa pa mí» o repartición de la jauría. Total, supongamos que después de unas horas de deliberación, consiguen su objetivo… Una charleta animada y simpaticona con las chicas de turno. Ya, ese no era su objetivo, pero al final mandan ellas ¿o no?
La vuelta a casa puede ser de sobreexcitación absoluta si se ha conseguido el objetivo mencionado o de depresión «¿qué les pasa a las chicas? ¿ya no hay amor?» en caso contrario.
Salir con chicas: en salir con chicas se incluyen amigos gays en el grupo (no offense). Ellas no buscan. Así que lo más probable es que vayáis de fiestuqui y os tiréis un tiempo x bailando las canciones del momento, ahora sí, bailándolas con tus amigas. Luego puede que a las amigas les dé por buscarle maromo a la amiga soltera del grupito, seleccionando cuál puede ser su príncipe azul de la noche y con algunas miraditas y un poco de charla puede que el trabajo esté hecho.
Esto es lo menos común. Lo más común es que la noche se desarrolle de dos maneras. Bueno, en realidad hay una tercera que por desgracia es la más habitual: chicas que se echan unos bailes y al rato se aburren y pá casa, pero es corto de explicar. Las otras dos:
1. Las chicas se vuelven eufórico-etílicas como describí en el otro tipo de fiesta, ante la mirada atónita de chicos de alrededor que sujetan su vaso. Las chicas pasan del tema, saltan, hacen el tonto o hacen juegos que se acaban de inventar. Da igual lo sexy o lo lésbico que pueda resultar el baile, no pretenden seducir a nadie.
2. Las chicas (solteras) observan las cartas de presentación de los chicos. Jiji, jaja, este me cae bien pero es un pesado y ése no me gusta pero es majo. Que las chicas estén receptivas para conocer gente tampoco significa que quieran algo, puede (¡oh, mundo cruel!) que le caigas bien. También me detendré a dividir dos tipos de chicos pesados, no sólo aplicable al mundo discotequil:
- Pesados de verdad: lo siento, es así. Eres pesado y no lo puedes evitar. No es que seas antipático ni nada por el estilo pero se palpa la desesperación en el ambiente o la poca práctica de relación con las chicas. Y eso, agobia y cansa. Asegurado. Y por favor, quien la sigue, la consigue… ¡no!
- El «qué pesado que me llama otra vez»: pues no se lo cojas. Hay chicas que dicen que un chico es pesado pero no paran de hablar con ellos por doquier. Lo dicen para curarse en el grupo de amigas (supongo, no encuentro otra explicación) pero le dan coba y no les llegan a decir «oye, no me llames». Si te han dicho esto, entonces eres un pesado de verdad. Si no, probablemente le acabarás molando a la chica, que se niega a reconocer (por algún motivo de la alineación de los planetas) que le gusta hablar contigo y conocerte o yo qué sé.
Salir con chicos y chicas: mis fiestas favoritas. Suele coincidir que en el grupo hay alguna parejita dándose mimos y echándose sus propios bailes. Tomarse copas, jiji, jaja, chistes entre amigos, cerveceo de antes y bailes de después entre chicos-chicas o chicas-chicas o incluso chicos-chicos haciendo el tontuelo. El grupo suele estar cerrado y no se suelen tener objetivos de ligoteo. El objetivo es divertirse y bailar. ¿Que te cansas? Intentas ir a otro garito, ¿que sigues cansado? Pues a casita y todos contentos.
Todo según mi experiencia, claro. Luego cada uno festejará a su manera.
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No quiero olvidarme de lo que siento ahora. Sé que cuando estoy en casa, a veces siento que mi madre no se comporta como una madre, sé que a veces me puedo quejar de los oídos de mis amigas o quizás de que no he podido pasar suficiente tiempo con mi novio. Quiero recordar estos momentos siempre. Estos momentos en los que mi madre me parece la más dulce y acogedora del mundo. En los que mis hermanos son los más buenos del mundo, uno dándome calor, preocupándose y compartiendo sus cosas conmigo; el otro, siendo valiente labrándose su futuro y haciéndome reír con nuestras tonterías, con todas las cosas que descubre y le gusta enseñarme. En los que mis amigas me parecen con las que tener las charlas más divertidas y compartir todo lo femenino que tenemos. En los que mis amigos son los que más vitalidad me dan y menos me dejan quejarme. En los que mi novio me parece el chico más perfecto del mundo y daría lo que fuera por estar media hora junto a él, aunque él estuviera con gripe y yo le diera un masaje en la cabecita para intentar que se le pase, aunque yo estuviera mala y él fuera a las 7 de la mañana a buscarme infusiones al carrefour en un país extranjero y me diera mimitos mientras yo le aparto porque tengo que toser.¿Sabéis? Hace años me parecía imposible tener esta sensación de alegría por saber que en nada vienen unos amiguitos a verme y que en cuanto eso termine, volveré a mi pueblo con toque de ciudad de siempre. Después de dos meses más o menos intensos de conocer gente, adaptarse al nuevo sistema, apuntarse a asociaciones y deportes y aprender francés en cada ocasión permitida… Me he dado cuenta de que ya me basta con mi rutina habitual como para crear otra en un país distinto. Una rutina que ni siquiera puede tener el valor principal de la rutina, que es la estabilidad de que no se acaba a corto plazo ¿no?
Pues nada, tras haber hecho todos los intentos posibles por ver el Erasmus como una aventura de culturas y nacionalidades, llego a la conclusión de que me gusta estar en casa y que suene el teléfono (¡sí, ese que tanto odio!) para que una amiga te llame porque quiere que le cuentes qué tal estás, tomar algo en el burger y ponerte al día con sus cosas. Que quiere que vengas tú, no una persona cualquiera de un evento puesto en facebook para que haya el mayor bulto posible en las fotos y así parezca una verdadera fiesta.
Que no está mal, pero eso también lo tengo en mi casita… Estoy muy contenta porque sé que lo que he aprendido de estos meses es que me gusta mi vida y no necesito de una burbuja Erasmus que me haga desvanecerme de mis problemas y en la que pensar cada vez que odie mi vida. Y soy muy feliz sabiendo que la vida que quiero vivir es la de siempre, la que ya tengo y no la creada en unos meses para satisfacer mis impulsos.
Por eso sé que esto ha servido para algo. Para darle aún más valor a las cosas. Para darme cuenta de que España podrá tener menos dinero, pero la gente ni es más cazurra, ni más maleducada, ni menos elegante. Hay gente de todo tipo en todos lados, pero algo indiscutible es que, al menos Madrid, es mucho más vital.
Estas experiencias son muy subjetivas ya que cada uno busca en ellas algo diferente. Mi problema fue que me encontraba demasiado bien cuando partí a la «aventura» y eso te pone el listón muy alto.
Eso sí, me alegro muchísimo de haber aprendido ciertos valores, de haber reforzado otros tantos y de saber un poquito mejor qué es lo verdaderamente importante para mí. Y saber que no todo el mundo es tan genial como aquéllos que me rodean, así que ya que estamos, podemos agradecérselo también. Porque por ejemplo, es precioso que nieve, pero es decepcionante si no tienes de verdad con quien compartirlo.
Gracias. Pronto estoy ahí. Sin distancias, sin cuentas atrás.
Haré un último apunte final. Y es que, mis mayores aventuras no han sucedido en Francia, sino en los viajes de idas y venidas. Retrasos, gente que viaja, profesores de universidad, beberse una cerveza Leffe 9º en el aeropuerto, hacer un semi-autoestop para llegar a la frontera, no saber si se está en Bélgica o en Francia, conocer a los del tren por más retrasos… Sí, lo más aventurero de todo el Erasmus ha sido el simple hecho de viajar, no de llegar.
Primera imagen mía que subo aquí, que no se me vea demasiado, jaja.
Etiquetas: erasmus, personal, vueltas de hoja
Tenía los brazos cruzados, las palmas hacia abajo, las cejas curvadas, las piernas cruzadas, los pies mirando al suelo, ella, mirando abajo y a la izquierda.
Coucou, B,
Ça va?? Qu’est-ce qui t’arrive? Tu te souviens plus ? Tu es à Lille, près de la frontière belge, justement où tu voulais y aller !! Ils disent toujours qu’ici il fait beau, mais c’est pas vrai, il fait vraiment froid. Ou comme tu dirais maintenant : il fait pas chaud. Je suis ici pour te rappeler tout ce que tu viens d’oublier, chérie. Regarde autour de toi, regarde mes mots… Tu es dedans la vie française ! Avec des amis français, des crêpes, des krieks, des gauffres, des apéros… Qu’est-ce que tu cherches, alors ?
Tu crois que la recherche finit toujours au début de la même ? Peut-être, oui, et c’est possible que tu cherchais rien à nouveau, mais… Tu as vu ? Les saisons, elles existent là-bas !! Il y a un vrai automne ! Avec les feuilles de toutes les couleurs, à la fin de la même, l’origine de l’hiver avec la météo qui annonce la neige bientôt.
Les activités, les petites fêtes, le pouvoir d’aller et retourner quand tu veux, la connaissance de nouveaux avis… Toi, tu te souviens plus ?
Mais si, je te comprends… Il est loin, tu peux pas dormir aujourd’hui et il n’y a personne à qui raconter… Et surtout il est pas là pour lui raconter… Mais, maintenant tu devrais bien savoir la signification de c’est la vie ! n’est-ce pas ? Tout changera dans quelques jours… T’inquiète ! Si tu demandes des choses avec l’esprit, personne ne va savoir qu’est-ce que tu veux ! C’est difficile à deviner, tu comprends ? ...(partie censorée)...
Enfin, bonne nuit, si tu arrives à dormir. Sinon, continue avec la série, mais ça va pas forcement faire du bien hein ? Je te préviens seulement.
Grosses bises et des câlins.
Vuelta a casa por las vacaciones de la Toussaint. Comparemos las diferencias en tal sólo un día de retorno (y sólo por vacaciones, bien sûr!).
¡Tener tantas ganas de venir para quedarme en casa delante del ordenador embobada, al menos en Lille ando de aquí para allá!
- Falta: actividades, vida relajada sin horarios, improvisaciones, gente disponible y fácil de contactar porque como tú, no viven en casa de sus padres y también están deseando tener planes, naturaleza, hablar con cualquiera en cualquier sitio sin ninguna razón (bueno eso también lo hago aquí, pero menos veces porque no tengo la excusa de «soy extranjera») y, por supuesto, ¡el francés!
- Sobra: saber de qué habla la gente en el metro, uff, a veces hasta me enerva, conversaciones sobre papeleos o asuntos pendientes y tanta conexión a internet sin un motivo justificado.
- Adoro: los besos y abrazos, poder hablar sin parar y escuchar historias de todo tipo sobre nombres que me resultan más que familiares, mi gentecilla cercana con experiencias compartidas, el olor del Volkswagen rojo perla metalizado, las sonrisas de los que hace tiempo que no te ven, la hospitalidad de los conocidos de vista, comida y sobre todo bebida frías en el frigorífico, no sentirte una irresponsable por comprarte una coca cola en un bar por dos euros jajaja, la música en el ordenador, mi pared llena de cosas y saber que habrá casi de todo sin intentar mirar en Youtube cómo abrir una lata de maíz sin anilla.
Y muchas más cositas… Pregúntome… ¿sería posible traer toda esa actividad a Madrid? Sería complicado teniendo un horario normal de universidad, ¡pero se puede intentar!
Cambios: en un mes y tres semanas han puesto carril bici por toda mi ciudad (o los están haciendo), han puesto una rampa de acceso y empezado las obras del ascensor en mi portal y están de obras en un parking especial para mí.
Sospecho que estaban esperando a que me fuera y nadie me lo ha contado, ¿descubriré otras ligeras modificaciones?
He leído en Internet bastantes cosas de los Erasmus y sobre todo de los enamorados que se separan por este hombre rompeparejas.
La verdad es que me hace gracia; cada vez que he leído foros o blogs o lo que sea, cuentan siempre historias bonitas que terminan bien (es normal, nadie se va a poner a contar su historia de mierda con infidelidades de por medio), pero está claro que no es eso lo que me parece gracioso, sino que la mayoría de los jóvenes aseguren que es muchísimo mejor irse de Erasmus solo, sin tener a alguien a quien echar de menos, resumiendo, estando soltero. ¡Como si fuera algo que podemos elegir! Y, además, se trata siempre de la conveniencia ¿o no?
«Cariño, me voy al extranjero, así que será mejor que ya no nos queramos.»
¿Qué? ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Puede ser lo que quieras es tener una persona segura en casa porque es más cómodo pero que una vez que ya no te hace falta vas y la abandonas donde sea? Bravo.
Todo esto me molesta bastante sobre todo porque cada vez que una de las dos partes habla de irse de Erasmus siempre surgen las sorpresas y las bromas (si es que las podemos llamar así): «¡Te vas de Orgasmus! ¡Va a ser difícil!» «es demasiado joven, ya sabes, está en la edad de…»
Y ahora os digo que sí, que es más fácil irse sin tener pareja. Que no vas a echar tanto de menos a nadie, que estarás menos tiempo en Internet, que te divertirás todo el tiempo sin pensar en que puedes hacer todo eso con tu novio/a, que no volverás tantas veces a tu país para verle/la y que nunca tendrás miedo de los comentarios que te hace la gente.
Psé, sí, es verdad... Pero no cambiaría nunca nunca jamás mi situación. Porque, en realidad, si sientes todo eso no es porque «tengas pareja», sino porque quieres a alguien y no quieres nada más que estar con esa persona. Y porque sabes que ese alguien es mil veces mejor que una estancia en el extranjero, es decir, que no se trata nunca de una obligación, sino de una forma de amar y estar conectado.
Ahora, pensad un poquito: ¿diríamos que sería mejor irse sin amigos, sin un lugar donde hayamos pasado toda la vida, sin familia o sin recuerdos? Porque, de hecho, sería mucho más fácil irse si no tienes nada que echar de menos ¿no?
Entonces, si no rompemos nunca las relaciones con nuestros amigos por el simple hecho de irnos al extranjero, ¿por qué tenemos que hacerlo con las personas de las que estamos enamorados? No entiendo nada.
Pero sí, si queréis iros al extranjero y no tener que pensar en nada de vuestro país de origen: matad a vuestros padres, no habléis con vuestros amigos, abandonad a vuestros perros y quemad vuestras casas.
Así, no echaréis nunca nada de menos.
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P.D: En TODA traducción se pierde algo y siempre se añade alguna pequeña cosa de más que complementa al texto.
Merci de votre compréhension.
Etiquetas: erasmus
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